sábado, 24 de junio de 2023

08. “EN LA PALABRA DE DIOS SE ENCUENTRA LA VERDADERA EDUCACIÓN SUPERIOR”

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca. Proverbios 4:5.

No hay tiempo ahora para llenar la mente con ideas falsas de lo que se llama educación superior.

No puede haber otra educación superior que la que viene del Autor de la verdad.

La Palabra de Dios debe ser nuestro estudio.

Debemos educar a nuestros hijos en las verdades que se encuentran en ella.

Es un tesoro inagotable, pero los hombres y las mujeres fracasan en encontrar ese tesoro porque no escudriñan hasta que esté al alcance de su posesión.

En esta Palabra se encuentra sabiduría, sabiduría indisputable e inagotable, que no se originó en la mente finita sino en la infinita.

Cuando los hombres y las mujeres estén dispuestos a ser instruidos como niñitos, cuando se sometan completamente a Dios, encontrarán en las Escrituras la ciencia de la educación.

Cuando maestros y estudiantes entren en la escuela de Cristo, para aprender de él, hablarán inteligentemente de educación superior, porque entenderán que es ese conocimiento el que capacita a la gente para entender la naturaleza de la ciencia.

Los que buscan con éxito el tesoro escondido, deben ascender a actividades más elevadas que las cosas de este mundo.

Sus afectos y todas sus facultades deben ser consagrados a esta investigación.

 Los hombres y las mujeres de piedad y talento pueden captar perspectivas de las realidades eternas, pero a menudo dejan de entenderlas porque las cosas que se ven eclipsan la gloria de las que no se ven.

Muchos evalúan la sabiduría humana como más elevada que la sabiduría del Maestro divino, y de esa manera el libro de texto de Dios es considerado como pasado de moda, al punto que se lo evalúa como aburrido y anticuado.

No es considerado así por los que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Ven el tesoro inapreciable y venderían todo para comprar el campo que lo contiene...

Los que hacen de la Palabra de Dios su estudio, los que cavan en busca de los tesoros de la verdad, apreciarán los importantes principios que enseña, y los asimilarán.

Como resultado, llegarán a estar imbuidos con el Espíritu de Cristo, y por medio de la contemplación serán cambiados a su semejanza.

La enseñarán como discípulos que han estado sentados a los pies de Jesús y se han acostumbrado a aprender de él, con el fin de poder conocer a Aquel cuyo conocimiento correcto es vida eterna. The Review and Herald, 3 de julio de 1900.   [124]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=bysTSy9iid8&list=PLVsLdOIe7sVsndBsfKOBF2uzbn5vjp87i&index=26&pp=sAQB


07. “ACEPTAR LA BIBLIA COMO EL FUNDAMENTO DE TODA FE”

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Romanos 15:4.

Los maestros de Israel no sembraban la simiente de la Palabra de Dios.

La obra de Cristo como Maestro de la verdad se hallaba en marcado contraste con la de los rabinos de su tiempo.

Ellos se espaciaban en las tradiciones, teorías y especulaciones humanas.

A menudo colocaban lo que los mortales habían enseñado o escrito acerca de la Palabra en lugar de la Palabra misma. Su enseñanza no tenía poder para vivificar el alma.

El tema de la enseñanza y la predicación de Cristo era la Palabra de Dios.

Él hacía frente a los inquiridores con un sencillo “Escrito está”.

“¿Qué dice esta Escritura?” “¿Cómo lees?”

 En toda oportunidad, cuando se despertaba algún interés, ya fuera por obra de un amigo o un enemigo, él sembraba la simiente de la Palabra.

Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida, siendo él mismo la Palabra viviente, señalaba a las Escrituras y decía: “Ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39. “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. Lucas 24:27.

Los siervos de Cristo han de hacer la misma obra.

En nuestros tiempos, así como antaño, las verdades vitales de la Palabra de Dios son puestas a un lado para dar lugar a las teorías y especulaciones humanas. Muchos profesos ministros del evangelio no aceptan toda la Biblia como palabra inspirada.

Una persona sabia rechaza una porción; otro objeta otra parte.

Valoran su juicio como superior a la Palabra, y los pasajes de la Escritura que enseñan se basan en su propia autoridad. La divina autenticidad de la Biblia es destruida.

Así se difunden semillas de incredulidad, pues la gente se confunde y no sabe qué creer. Hay muchas creencias que la mente no tiene derecho a albergar.

En los días de Cristo los rabinos interpretaban en forma forzada y mística muchas porciones de la Escritura.

Dado que la sencilla enseñanza de la Palabra de Dios condenaba sus prácticas, trataban de destruir su fuerza. Lo mismo sucede hoy. Se hace aparecer a la Palabra de Dios como misteriosa y oscura para excusar la violación de la ley divina.

Cristo reprendió esas prácticas... Enseñó que la Palabra de Dios había de ser entendida por todos.

Señaló las Escrituras como algo de incuestionable autoridad, y nosotros debemos hacer lo mismo.

La Biblia ha de ser presentada como la Palabra del Dios infinito, como el fin de toda controversia y el fundamento de toda fe.

Palabras de Vida del Gran Maestro, 20-22. [121]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=I1HxizmTITw&list=PLVsLdOIe7sVsndBsfKOBF2uzbn5vjp87i&index=23&pp=sAQB

 

06. “LAS RECOMPENSAS DE ESTUDIAR LA BIBLIA”

Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 2 Pedro 2:20.

A los reformadores se les dio gran luz, pero muchos de ellos recibieron la sofistería del error por causa de la interpretación errónea de las Escrituras.

Estos errores han pasado a través de los siglos, pero, aunque están canosos con la edad, no tienen detrás de ellos un “Así dice el Señor”.

Porque el Señor dijo: Yo no “mudaré lo que ha salido de mis labios”. Salmos 89:34.

En su gran misericordia, aun así, el Señor ha permitido que una luz mayor brille en estos últimos días. Nos ha enviado su mensaje a nosotros, revelando su ley y mostrando qué es verdad.

En Cristo está la fuente de todo conocimiento.

En él están centradas nuestras esperanzas de vida eterna.

 Él es el gran Maestro que el mundo haya conocido, y si deseamos ensanchar la mente de los niños y los jóvenes, y ganarlos, si es posible, para que amen la Biblia, deberíamos asegurar su mente sobre la verdad clara y sencilla, excavando lo que ha estado enterrado debajo de las hojarascas de la tradición y permitiendo que brillen sus gemas.

 Anímelos a escudriñar estos temas, y el esfuerzo empleado será una disciplina inestimable.

La revelación de Dios, como está representada en Jesucristo, proporciona un tema que es grande para contemplar y que, si se lo estudia, agudiza la mente y eleva y ennoblece las facultades.

Cuando los agentes humanos aprenden esas lecciones en la escuela de Cristo, tratando de llegar a ser como Cristo fue, manso y humilde de corazón, aprenderán la más provechosa de todas las lecciones: que el intelecto es supremo sólo si está santificado por medio de una relación viviente con Dios...

La mayor sabiduría, y la más indispensable, es el conocimiento de Dios. El yo se hunde en la insignificancia al contemplar a Dios y a Jesucristo, a quien envió.

Debe hacerse de la Biblia el fundamento de todo estudio.

Individualmente, debemos aprender de este libro de lecciones que Dios nos ha dado las condiciones de la salvación para nuestra alma; porque es el único Libro que nos dice qué debemos hacer para ser salvos.

Y no sólo eso, sino que de ella puede recibirse fuerza para el intelecto.

 Fundamentals of Christian Education, 450, 451. [100]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=Rdk5yL_Y5AI&list=PLVsLdOIe7sVsndBsfKOBF2uzbn5vjp87i&index=2&pp=sAQB